Eros


Es el dios griego del amor, el deseo y el afecto. Hijo de Afrodita y Ares. Su contraparte romana es Cupido.

Sus símbolos principales y más infames son su romántico arco y sus flechas doradas.

Su apariencia cambia como la de su madre: cambia para atraer a cada persona que lo mira. Es endiabladamente guapo.

Como el dios del amor y el deseo, tiene el control absoluto sobre el amor, la lujuria y el deseo, pero no tanto como su madre, su forma de amor parece ser más dura y forzada. No puede crear amor de la nada, su poder en el amor suele ejercerse y aplicarse a través de una flecha de oro, si alguien es golpeado por ella, al instante se llena de un amor y deseo incontrolable hacia otra persona (a elección de Eros). Sin embargo, cuando la flecha no alcanza su objetivo por alguna razón, esta se disuelve sin provocar heridas visibles pero se siente el dolor como si fuera una flecha de verdad. También puede obligar a cualquiera a confesar sus verdaderos sentimientos románticos y siempre sabe si la persona está mintiendo o no. Como Dios del amor, habla francés con fluidez debido a que es el “idioma del amor”. Puede volverse invisible para atacar a otros inesperadamente, sin embargo, no puede hacerse invisible mientras duerme.

Disfruta y sabe lo impredecible que es su dominio. Puede ser bastante vengativo si alguien lo ofende. Sin embargo, muestra lástima por los demás y admira la resistencia, un rasgo que posee su amada esposa Psique.

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